viernes, 24 de septiembre de 2010

CIEGOS CAMINANTES

Me gusta la tecnología y sus aplicaciones, no lo niego. Pero entre ella y mirar el paisaje mientras viajo en el auto, compartir con familia y amigos, disfrutar de salidas y espacios naturales, etc.; no tengo duda en guardar mi celular, apagar el computador y otros entretenimientos tecnológicos.

Muy contraria a muchos por ahí que se aislan, dejan de compartir, disfrutar de la compañía y las vinculaciones por estar literalmente pegados, absortos y embebidos de quien le manda un beso o abrazo virtual desperdiciando los besos y abrazos de quienes le rodean.

Ayer para mi tristeza, tropecé o peor, mi pequeño Santiago tropezó con una hermosa joven en el Centro Comercial que absorta con su celular de última tecnología con Facebook / Messenger incluido lo tumbó estrepitosamente al suelo dejando un "huevito rojo" en su frente.

Llovieron entonces las excusas, ¡ no de la chica! sino de su señora madre quien la acompañaba mientras la hermosa joven volvía sus ojos a su celular.

Afortunadamente para Santiago el golpe no fue mayor, sin embargo, no faltaba la cavilación al respecto, unirme a la campaña de Inteligencia Vial del Fondo de Prevención Vial e invitarnos a minimizar con los más pequeños entretenimientos virtuales y permitir juegos con sus pares y con nosotros desde temprana edad. No esta de más escribir que el ejemplo que damos aporta en la construcción de mejores hábitos de convivencia familiar y ciudadana.

Y con los mayorcitos de 10 años, dialogo y confrontación afectuosa pero clara con la realidad y sus responsabilidades frente a ella. Hoy caminan con el celular, mañana conducen y laboran exponiendo sus vidas y la vida de otros seres humanos. Dos investigaciones han concluido que caminar por la calle hablando con el celular es tan riesgoso como manejar con él.

Es necesaria y urgente una mejor manera de amar y educar.

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