jueves, 9 de septiembre de 2010

LAS EVALUACIONES ACUMULATIVAS.

CONOCIMIENTO + ANSIEDAD + DÉFICIT DE ATENCIÓN + IMPULSIVIDAD : ¿COMO LOGRARLO?

SEGUNDA EDICION (11 septiembre/2010)

Esta semana he recibido algunas notas cuantitativas de las evaluaciones acumulativas del tercer periodo escolar. A pesar de los números sigo creyendo como lo expresé en el pasado artículo, en la importancia de jamás retirar afectos, ni motivaciones y construir con el obstáculo, fortaleciendo la autoestima, forjando un carácter emprendedor y responsable.

No obstante, cavilo con tristeza por no sentirme acompañada como quisiera en momentos como éste y les contaré por que:

Mi hijo ha llegado del colegio y con lágrimas me ha dicho: "...saque 2.5 en la evaluación de matemáticas"; en éste tercer periodo académico le ha ido bien con los fraccionarios, de hecho ha sacado quices con excelentes notas, con entusiasmo ha asumido un rol de "capitán" en el aula de clases, aspecto que me emociona pues aporta autoconfianza y hemos practicado juntos en casa mostrando su comprensión en el tema.

Por ello, ante esa calificación quede en silencio..., lo confieso; y luego le dije cámbiate y más tarde miramos que paso.

Pero él llorando culpaba a su docente, y exclame: "no culpes a los demás, con ello no ganas nada, tu desarrollaste la evaluación, hay que asumir errores, cálmate y luego miramos la evaluación". Afortunadamente teníamos una agradable visita que hizo que el momento de frustración se disipara entre cuentos, vídeos, refresco y mecato.

Al retirarse la visita, observándole con tranquilidad, invite a mi hijo a realizar la corrección de su evaluación acumulativa; acción que inició mientras daba de lactar a su hermano menor. Mi sorpresa es que la corrección la desarrolló SOLO Y CORRECTAMENTE mostrando que SI HABÍA ADQUIRIDO EL CONOCIMIENTO Y HABILIDAD PARA HACER LOS EJERCICIOS SOLICITADOS.

Entonces, allí radica mi tristeza. El niño no pudo en el momento de la evaluación mostrar que SI había adquirido tal habilidad. Es probable que la ansiedad, la carrera contra el reloj - 5 puntos en 1 hora y 30 minutos - tiempo suficiente, pero para un chico de sus características y condiciones individuales haya bloqueado su mente para la resolución de esos problemas, y en casa logró desarrollarla en 45 minutos SOLO Y CORRECTAMENTE.

Ahora cavilo sobre este hecho y me pregunto:

En el momento de la evaluación ¿el docente se percatará de la ansiedad manifestada por sus estudiantes en conductas como podría ser: mayor impulsividad, o su contraria, mayor inhibición; borraduras constantes, mirada de evasión o deseo de huida, llanto, inquietud motora entre otras; y se acercará brindando opciones de descarga como: caminar, ir al baño, tomar agua, estirarse, etc? o presionará a que trabajen y no pierdan el tiempo estimulado para el desarrollo del cuestionario?

Se permitirá el docente acercarse a los estudiantes durante el desarrollo de la evaluación y en especial, a niños con condiciones especiales de impulsividad, hiperactividad, déficit de atención ya diagnosticado, u otros trastornos de tipo anímico como la depresión por ejemplo; para brindarles palabras de motivación o monitoreo que le permitan continuar desarrollando de manera satisfactoria su evaluación acumulativa.

Indiscutiblemente se hacen necesarias características en los docentes como las que mencionan Whitman y colaboradores para facilitar procesos evaluativos como son:

EMPATIA, es decir comprender las emociones de los estudiantes.

RESPETO Y ACEPTACION de las características positivas y negativas del estudiante.

CALIDEZ expresada en preocupación por sus necesidades y dificultades.

AUTENTICIDAD, que exista una congruencia entre la preocupación del profesor y la actitud que éste muestre para con los estudiantes.

CONFIANZA, DEDICACION y sobre todo creer que el proceso de enseñanza aprendizaje es bidireccional y se extiende fuera de los muros del aula de clase y del tiempo estipulado por el horario escolar.

Así la evaluación no sería, un acto final y decisivo por medio del cual el docente evaluador tiene la potestad de absolver o condenar el futuro de cada estudiante. Sino una herramienta para obtener indicios que permitan generar mejoras en el aprendizaje.

Desafortunadamente, la realidad nos muestra lo contrario: Un divorcio entre aprendizaje y evaluación.

¿No lo creen ustedes?

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