lunes, 3 de mayo de 2010

NIDO DE AMOR: Art. 11 ¡Que padre tan madre!

Revisado 14 de junio del 2.011
Ser madre implica una enorme responsabilidad no solo frente al cuidado y crianza de un hijo/a, sino en su salud mental que influirá en otros y sucesivamente en otros, nietos, bisnietos. ¡uau!
La mayoría de las veces no somos conscientes de ello. Quizás hasta que un trastorno, enfermedad o un conflicto grueso estalla en nuestras narices. Se nos habla de afecto y sostenimiento, apego seguro, amar con consciencia, pero como seres neuróticos no somos capaces de tener en todo momento graduada la balanza. ¡Que bien hace contar con la pareja!

El padre no esta ajeno a ésta responsabilidad, y la pasada dicotomía donde el papá solo ejercía la autoridad y la madre suplía todo el afecto; esta fuera del contexto de este blog.

Ambos proveedores físicos - materiales y afectivos suplen en el hoy las necesidades de un infante. El menor no debe crecer con "uno malo" y "uno bueno" sino con "dos amorosos y justos". Ambos responsables de igual manera en la Salud Emocional de su descendencia.

¡Que padre tan madre! Aquel que administra ternura, cuando su hijo/a es amamantado apoya, anima y acompaña el acto de amamantar, o puede dar amorosamente el alimento a su bebé, cambiar un pañal, bañar al pequeño y aún cuando crecen, pueden acariciarlo, besarlo, arrullarlo y ponerlo a dormir, consolarlo si esta triste, tranquilizarlo si tiene miedo, permitirse la risa, momentos de juego, acompañarlos en tareas y deberes.

Ese padre que despliega su afecto más allá de la provisión económica, que se permite abrazar y besar a su chico sin la falsa creencia de que lo volverá "marica". Ese padre que administra los limites necesarios combinando su autoridad con la expresión del afecto y la empatia.

También corresponde al padre satisfacer la necesidad que hijos e hijas y madre tienen de ser reconocidos y respetados al mismo tiempo que amados. Si bien la madre, tiene un mundo íntimo y un discurso o forma de hablar que determina cómo habrá de aprender a amar el niño. La simple presencia del padre puede modificarlo y/o enriquecerlo.

Modificarlo, si. Madres neuróticas contenidas, amadas, apoyadas por hombres sensatos que no despliegan su agresión volviendo un hogar en un campo de batalla, lo mismo pasaría si fuese lo contrario... cuando hay consciencia y por ende una luz de salvación.

Un hombre, un padre que en ocasiones es un "yo auxiliar" de sus hijos e hijas, y aún de su compañera. Por ej., ante las pataletas de los infantes su sensatez evitará que la cólera haga su despliegue y ante las crisis de su pareja podría sostenerla evitando graves errores en el inconsciente de los hijos.

Padres y madres en su rol se hace indispensable cierto monto de salud y madurez emocional y de una adecuada estructura del carácter. Que bien vendría haberla cuestionado antes de haber asumido tal reto. Pero si en camino de esta labor estás, que bien viene entonces evaluarte, y en conjunto con la pareja, si la hay; buscar apoyo psicoterapeutico.

Que bien que existan espacios para compartir y apoyarse unos a otros como los que brinda la FUNDACION CAMINO CLARO
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