domingo, 4 de abril de 2010

NIDO DE AMOR. Artículo 9. LA MADRE SOLTERA

Nido de amor (1 al 8) ha pretendido fomentar el interés por la recuperación de la autoestima a partir del autoconocimiento. Autoestima casi siempre menoscavada por las vinculaciones tempranas significativas que de alguna manera han enfermado la percepción de la vida y como nos enfrentamos día a día a ella. Hemos desarrollado como ésta "célula" importante de nuestra salud mental permite sentirnos gratos, amables y felices con nosotros mismos y los demás. Lo s e n s a t o que sería sanarla antes de concebir y criar un hijo para no trasmitir inconscientemente todas nuestras neurosis y conflictos afectando el bienestar y percepción grata de la vida en otro ser inocente.

Este post desea detenerse en la madre que sola inicia su camino hacia la maternidad, el cuidado y crianza de un hijo. Ser madre soltera hoy, no es una vergüenza ni un pecado. Es una circunstancia que algunas veces se elige por ejemplo: fecundación in vitro, búsqueda sexual con fines procreativos por no quedarse sola y vivir la experiencia maternal, decidir separarse de la pareja por disfuncionalidad.

Otras veces no se elige, como los casos a partir de una pérdida (muerte del progenitor) y un abandono o rechazo de la pareja.

En cada situación se ameritaría el apoyo psicoterapeutico necesario para dilucidar y resolver los conflictos subyacentes a cada particularidad. Pues como hemos anotado, todos estos conflictos y neurosis afectarán la función maternal y en especial la vinculación con el infante. Por ejemplo y sin generalizar: las mujeres que optan por la inseminación artificial con frecuencia inconscientemente repudian al hombre, las que no acceden a una relación de pareja tendrán conflictos en sus vinculaciones que desplazaran a la crianza del menor, las viudas sumaran a su maternidad el duelo y la depresión de la pérdida, y las mujeres abandonadas sumarán sus deseos de venganza y sentimientos de ira.

RETOS PARA UNA MADRE SOLA

Cuando se recibe a un recién nacido y se vive en pareja, cada miembro proporciona una parte necesaria de la energía afectiva que el otro necesita para alimentar la demanda del bebé, a través del amor que se brindan el uno al otro. La pareja es en sí, un apoyo, una fuente de energía emocional en el ideal de los casos. El primer reto entonces, es que la madre sola funcionará únicamente con la energía afectiva que ella producirá, esto desgasta y conduce a la fatiga y a la depresión. El nacimiento del bebé generá cambios en el estado anímico de la mujer, y considero que una madre sola tiene mayor probabilidad -si no ha sido su elección estar así- que genere tristeza postparto y/o depresión postparto que repercute en la vinculación con el recién nacido y el disfrute inicial de su maternidad.

La depresión y la ira contenida - rabia interna no liberada hacia el objeto real de su agresión- puede manifestarse en éstos primeros días donde la frustración, la ansiedad, la agresión reprimida, deseos de venganza, etc. se convierten en una mezcla explosiva que se conjugan con la tarea más sublime pero también inicialmente dolorosa como es la LACTANCIA MATERNA. Algunas madres solas experimentan rechazo y odio hacia su bebé, quien le recuerda inconscientemente al progenitor que las abandonó o rechazó. Y el llanto del bebé generá una sensación de culpa que termina por desestabilizar a la madre que enfrenta sola ésta situación.

La madre sola deberá por ello antes del nacimiento de su hijo, buscar el apoyo psicoterapeutico necesario; asi como, buscar fuentes alternativas de energía emocional. En algunos casos, estar acompañada de sus seres queridos hace bien.

Otro reto que enfrenta es asumir roles de padre y madre, roles de definida y similar importancia que se conjugan con el crecimiento del bebé. La voz masculina, asi como la imagen paterna y la vinculación afectiva del hombre con el bebé es ciertamente diferente, y aporta en tal medida a la formación de la identidad sexual, establecimiento de límites y otros aspectos, que sin duda valientemente la madre sola se esforzará por cumplir. No obstante, muchas veces esto es díficil y en ocasiones imposible.

Otro reto es asumir y elaborar la culpa y la agresión, que en la mayoría de los casos se transforma por sobreprotección y la compensación material de brindar al pequeño un exceso de objetos materiales dentro, o peor fuera de las posibilidades economicas. La sobreprotección y la permisividad no permitirán la construcción de un carácter saludable en el infante.

Algunas madres solas tienden inconscientemente a reemplazar el afecto, el contacto y la sexualidad de la relación de pareja ausente, usando al bebé (varón). Duermen con el niño, algunas veces hasta la adolescencia, donde es el muchacho quien se "sacude" de su asfixiante madre. Este es un reto importante que debe asumir la madre. Que debería en el mejor de los casos rehacer su vida con un hombre que no sólo la ame y la respete, sino que además favorezca al menor, pues una mujer satisfecha sentimental y sexualmente tendrá menos carga emocional y más energía afectiva para brindar al niño. Con las niñas, frecuentemente la relación madre e hija se matiza de gran rivalidad.

Considero que una madre sola que ahogue a la mujer que yace en ella, termina explotando como una "olla de presión mal tapada" y no precisamente en promiscuidad sexual, sino en agresiones y violencias contra la humanidad del pequeño que nada tiene que ver con sus represiones, pero casi siempre es culpabilizado por ello.

Así tambien, la madre sola deberá separar la imagen del progenitor que muchas veces ha sido satanizada para aliviar el dolor que genera la pérdida o el abandono, de la de su hijo/a; para no caer en la agresión y el deterioro de la autoestima del infante, evitando asi, frases como: "eres igual a tu padre", " a mi no salió asi", "malo o mala como él", etc.

La cosas se complican cuando la madre sola agobiada por toda clase de presiones y compromisos especialmente económicos se convierte en un "amargo limón" que se relaciona de forma seca y autoritaria con su menor. Si trabaja y peor aún, no por vocación, sino por necesidad; su tiempo libre probablemente no será grato pues se aturdirá cumpliendo con su obligación de madre cuando su deseo sería por ejemplo, dormir, descansar y recuperar fuerzas.

Muchos retos me queden por fuera en cada particularidad de madresolterismo. Lo cierto para mi opinión, es que ser madre sola es una ardúa tarea, algunas valientes lo logran para ellas mi admiración... ¡si las costas emocionales para ellas y sus hijos no fueron tan altas!

Otras que siendo madres solas se han permitido volver amar y ser amadas, tendrán con quien compartir las diversas experiencias que da el cuidado y crianza de los hijos. BENDICIONES PARA TODAS.

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