viernes, 23 de enero de 2015

LA SALUD MENTAL PERINATAL ES UNA EMERGENCIA PUBLICA

¡Que mala madre!, grita la sociedad perversa e hipócrita.  Cavilo ahora, sin justificar la responsabilidad penal que deberá asumir como adulta quien arrebato la vida de una pequeña. 
Aun así,  expongo mi dolor como niña, mujer, madre y profesional  ante tanta emoción suelta e insensata con la noticia de hoy; emociones discursivas que solo son proyecciones de la sociedad herida y desamparada que somos.
Existe una línea tan delgada para saltar el "muro de contención" que nos pone en la tribuna de observadores, de jueces o de protagonistas de éstas historias tan dolorosas. "En el patriarcado todo el mundo esta huérfano de madre", exponía Victoria Sau; y creo que es así. A los hombres como a las mujeres les habitan monstruos sublimados y ocultos en la cloaca emocional, vestida y perfumada  que nos ha brindado el sistema que nos enseñó a sobrevivir en soledad aunque estemos rodeados de gente.
Gestados  desde el accidente, paridos en cortisol, criados  desde la sombra y la inconsciencia, alienados para obedecer y "ser alguien" anulando "lo que somos y deseamos genuinamente", educados y reprimidos para encajar,  produciendo para poseer, acumulando para sentir una falsa plenitud, idealizando el amor y  estilos de vida para soñar y huir de la verdad que se ocultó en un rincón de la psiquis y del alma...  Una verdad que grita y estalla cuando sin poder hacernos cargos de sí,  de nuestras carencias y deseos, nos lanzamos a la osadía de hacernos cargo de otro.
El ego colectivo, extensión del ego personal no atiende la esencia; diseña políticas, programas y acciones que no llegan al punto focal: sexualidad, parentalidad y tejido social; un continuum desatendido y desarticulado que confluye en la salud o insalubridad mental. 
Y en este continuum, la salud mental perinatal desestimada y poco abordada dejando a progenitores, cuidadores y cuidadoras, críos y vínculos sin el sostenimiento político, económico,  social y afectivo que brinde cimientos de salud mental para todos.

Escribí en una pasada cavilación: "El fracaso de una mujer madre en la vinculación primal es el fracaso de toda la sociedad, pues en ella y en ese instante esta contenida una muestra significativa del estado de salud mental del colectivo social que la arropa y se inserta dentro de ella"
Cada día hechos y noticias nos evidencian, que es una urgencia atender el por que y para qué se procrean hijos e hijas. Es una urgencia atender la casa física y sobre todo, la casa emocional que les albergará. ¿Con qué cuentan los cuidadores y cuidadoras para ejercer su rol? Acompañar y abordar la maternidad, la paternidad y los vínculos primales es una urgencia para atender las posibles psicopatologías puerperales o conflictos que subyacen, exacerbándose y dejando huellas en las nuevas generaciones ...

Cuando se mal trata, desampara, abandona o se aniquila;  el crío se convierte en el recipiente de lo que se lleva adentro. El crío no tiene culpa ni responsabilidad, solo es el chivo expiatorio de los dolores adultos. Restaurar la crianza patriarcal que ha sido insertada no es fácil, se necesita apertura para comprender y coraje para aceptar que el castigo físico SI DEJA HUELLA.

Identificar el mal trato y la desatención, decidir no pegar es un paso mientras se aborda y se sana la herida dejada por el castigo insertado como estrategia educativa en la crianza patriarcal que esculpió quienes somos como sociedad adultocéntrica .. posteriormente  fluye el ser bien tratante, desde el respeto genuino y la salud mental restaurada. El respeto hacia la cría es reflejo del amor de si.
La violencia simbólica, social, económica, psicológica, sexual; sutil o abierta está calando las vidas. Todos y todas merecemos vincularnos desde una dignidad restaurada, desde el amor propio... nuestros niños y niñas se lo merecen.
Amor y Paz a los niños y niñas que gritan y lloran dentro de los cuerpos adultos,
Paz en la tumba a la pequeña cría que murió hoy ...
LILIANA CASTRO MORATO
En Facebook: https://www.facebook.com/psiclilianacastromorato/
Contacto: 300 725 3852 Bucaramanga, Colombia 
 



Publicar un comentario