martes, 19 de febrero de 2013

OCUPACION: MADRE

2da edición.

Ser madre, más allá de la idealización de ser mujer por ello; cosa que es equívoca, pues las mujeres -como los hombres - parimos diversos frutos en diversos escenarios de la vida debe ser una elección consciente y clara para que como cualquier ocupación no sea una carga pesada sino una entrega consciente y el compartir deseado para la cotidianidad irreversible de la vida.
 
Y me detengo en el término usado "cotidianidad irreversible de la vida" pues en otras ocupaciones es posible decidir dejar de ser y transitar a otro escenario laboral. La empresa logrará reemplazarte sin males ni remedios.  Pero al decidir ser madre - y padre - no hay marcha atrás, la huella dejada en el otro ser es imborrable. En esta "empresa" podrá haber otro cuidador, aún más competente que tu, u otros se sumarán al sello de bienestar o malestar que apresará la vida de otro ser humano: tu hijo/a.   
 
Sagrada Familia. Obra de Miguel Ángel Guerra López.
 
Por tanto, lejos de haber convertido a la maternidad en algo "sagrado" para con ello someter, dominar y alienar a las mujeres como al parecer entienden algunos grupos feministas. Considero que se le ha dado a la maternidad  el "peso como carga" más no los argumentos naturales, sexuales,  intransferibles de gozo, bien estar, placer, sentido para la mujer y en consecuencia para los hijos e hijas que nacen y se crian en medio de faldas (y pantalones), y en consecuencia para el beneficio de toda una sociedad.
 
Ha sido la maternidad entonces, un As poderoso del patriarcado mismo, que la ha tenido de obstáculo y de involución.
 
Si bien es cierto, como expuse al principio de este post y en mi anterior cavilación, las mujeres - como los hombres - podemos "dar a luz" muchos y diversos frutos; la elección y decisión consciente y clara de parir hijos e hijas conlleva un precio especial: pasar del egocentrismo propio de la etapa infantil a la posibilidad madura de compartir con el otro - en este caso los hijos e hijas - de la cosecha y el bienestar adquirido en los años de crecimiento.
 
Que precioso se lee y cuán díficil es hacer esto realidad. Pues la cotidianidad esta llena de historias de mujeres -y hombres- que se hicieron madres y padres sin saber los costos de esta ocupación.
 
Con el egocentrismo infantil a cuestas  "toco" parir con trauma y dolor, amamantar y trasnochar, dejar de hacer lo que llenaba días y noches, dividir lo propio con alguien que por deber y moral habría que hacerlo. Además seguir trabajando y no dejar de "ser" la profesional que con el esfuerzo y los logros de las feministas de la generación de Florence Thomas y  de la propia madre se levantó con títulos y menciones. Pero rodeadas del mismo machismo cultivado en las crianzas de las mujeres  mismas que han privilegiado a los varones de ausentarse en tareas domésticas y el cuidado de los pequeños y que espera el cuerpo "perfecto" de la mujer con todos sus servicios. Además de ello, sin políticas públicas contundentes que rodeen las condiciones exclusivas de ser mujeres.  
 
 
La "todera" perfecta y además sexy
 
 
De esta manera con rabias y frustraciones internas, sueños truncados y una constante invasión y manipulación ambiental de ideales de belleza, felicidad y calidad de vida;  la maternidad se convierte en la peor ocupación del mundo, la más pesada, aquella que "quita y quita" ...pues, los hijos e hijas que has parido y criado cada día "aburridos" te exigen más cosas materiales que terminan por desgastar tu economía como tus ganas de vivir:  un circulo de padres y madres - hijos e hijas patriarcales- pariendo y criando más seres humanos patriarcales para este mundo preso  del capitalismo y el consumismo desmedido. ¡Que buen negocio!
 
No es cualquier precio. Es un alto precio y no hay egocentrismo que aguante. Solo la luz del autoconocimiento nos puede hacer libres de esta elección pesada para hacerla, si es nuestro deseo, en una entrega gozosa y consciente. 
 
Bajo esta mirada entiendo la maternidad como una involución y no solo para la mujer sino para todos como sociedad.  Pues esta apresa a los niños y niñas que somos todos de desamparo y desatención desde su nacimiento. Una involución que cimenta la estructura patriarcal y nos convierte en sus mejores clientes de por vida.
 
 
Pasar de la maternidad ( y la paternidad)  como destino y carga, a una Maternidad (Paternidad)  como elección gozosa  y entrega consciente es el gran reto que creo debe ser el empeño y tema prioritario de la educación sexual.
 
Lejos de satanizar y desnaturalizar estos roles imprescindibles, núcleo del malestar o bienestar humano.  Debemos como colectivo en las diferentes áreas de acción de formación: familia, escuela, contexto formativo preparar a niños, niñas y adolescentes para tomar esta decisión fundamental: ser padres, madres o no.
 
Restaurar las vinculaciones afectivas teñidas de patriarcado desde el parto, el nacimiento, la crianza y la educación debe ser un eje prioritario de todos en todos los escenarios.  Desde este punto podemos detener la involución con todos sus matizes y reflejos. Pues no hay ninguna ocupación ni rol más poderoso para transformar la sociedad, que la OCUPACION DE SER MADRE Y PADRE CON CONSCIENCIA.



Liliana Castro Morato
Psicóloga en Servicios Profesionales para la Salud Primal  y el Bienestar Humano
Contacto: 3007253852


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