jueves, 14 de febrero de 2013

EL PRECIO DE SER PADRE O MADRE ES DEJAR DE SER EGOCENTRICOS

He leído con calma varias veces el artículo de Florence Thomas publicado por El Tiempo. Com y que ella titula: ¿La maternidad a cualquier precio? y presa de mi derecho a exponer ideas a nombre propio, pues no podría generalizar mi sentir como mujer al de todas como al parecer toman voces las feministas, me dispongo a organizar la cavilación que me apresa luego de tal lectura resaltando frases en negrilla de la producción de Florence Thomas en el artículo mencionado:
 
La maternidad no define la feminidad y mostrar ello, debe ser un tema prioritario de educación sexual. Una afirmación tan patriarcal como lo que supuestamente pretenden revocar las feministas de vieja data, pues precisamente la educación sexual promotora de derechos sexuales y reproductivos debe informar para que libre, consciente y autónomamente cada mujer (y hombre) decida sobre su cuerpo.
 
Y es la maternidad (como la paternidad) parte de la sexualidad femenina ( y masculina) que libre, gozosa y autónoma abre camino en seres humanos bien informados y empoderados lejos de matices polarizados de un lado u otro.
 
Aceptando úteros y falos con el placer que ellos producen y en su funcionalidad completa si así se quiere, con mayor consciencia y sin idealismos como repetidamente he escrito en este blog.
 
Y es que hay mujeres que se gozan como madres  y eso es una elección que no puede ser tampoco teñida  de ataques feministas ni puede ser ocultado ni negado. Otras no desean serlo, viva la libertad! 
 
Y no es cosa de ser "buenas madres" que debiera llenarnos de orgullo si gestamos, parimos y criamos un mundo más equitativo.

Es cosa de ser libres: informarse, empoderarse, repensarse, elegir y vivir la sexualidad que incluye en las mujeres que así lo desean, ser madres en plenitud y sin censura de las propias mujeres que se convierten en patriarcas y jueces con faldas de su mismo género.
 
Involución silenciosa.  Si bien las feministas han logrado a favor de todas, avanzar en aspectos sociales y laborales a favor de la mujer, sin aún lograr en muchos contextos la anhelada equidad de género.
 
Me he preguntado muchas veces por qué en temas que le son propios a las mujeres, que tienen que ver con sus procesos exclusivos sexuales femeninos como amamantar y parir no han levantado bandera alguna?
 
¿Llevan acaso el patriarcado impreso en su psiquis y en su cuerpo que duele verse plenas, orgásmicas y gozosas entregando de sí leche y vida?
 
¿La represión de la sexualidad como expone Calsida Rodrigañez ha satanizado sus tetas y sus úteros poniéndose al servicio del patriarcado mismo contra el que luchan, invisibilizando que en esa función - de libre albedrio - se gesta, se pare y se cría el mundo antipatriarcal que tanto desean?
 
¿Es involucionar gozarse a plenitud el rol de madre si así se desea y es evolucionar no serlo para ponernos a tope a ocupar roles productivos al servicio de los dueños del poder?
 
 ¿Es involucionar quedarse en casa conscientemente al cuidado de los hijos/as en la primera infancia y es evolucionar no amamantar, llevarlos a guarderías tempranamente, secar rápido tetas y úteros que destilan para irse a producir para llenar las bolsas del capitalismo y el consumismo compulsivo que nos apresa?
 
Para mi, como mujer, madre y profesional, la revolución feminista que anhelo es la que respete los roles que cada mujer desee ocupar de manera libre, consciente y empoderada. Al tiempo que sea respaldada por los grupos de mujeres en general.

Que se concilie la maternidad con el trabajo, sin que el uno excluya al otro para la que quiera. Pues es innegable que las que parimos deseando hijos también sufrimos al dejarlos en casa tan pequeños a costa de nuestros roles ocupacionales que desconocen como palpitan las tetas y como gime el corazón tras el teléfono al preguntarle a la empleada doméstica o al marido si éste comparte el cuidado: ¿Cómo está nuestro bebé?
 
 
 

Debe ser una lucha feminista lograr políticas públicas de respeto a las que se hacen madres por deseo o aceptación. Por licencias de maternidad más dignas, por partos libres y respetados. Debe ser una lucha feminista conciliar los derechos de las mujeres con los derechos de los recién nacidos.  Por mayor implicación de padres en el cuidado de los hijos/as desde la educación, etc.  
 
El deseo de ser madre no se debe coartar. Escucho con frecuencia la frase  "si te vuelves madre lo pierdes todo"   como si fuese un pecado en estos tiempos. Debemos centrar esfuerzos por educar sin idealizaciones promoviendo la sexualidad responsable, libre de tabúes y el marketing de miedo.

En algo me acerco al pensamiento de  Florence Thomas y es que ser padre y ser madre tiene un precio.

Pero para mi entender, el precio de ser padre y madre es dejar el egocentrismo a un lado para darse por muchos años a un nuevo ser dependiente de cuidados y atención. Y para ello es necesario que todos y todas reconozcamos cuáles son las necesidades psicobiológicas de los recién nacidos. Esto si tiene sentido. Generar CUIDADANIA DESDE LAS AULAS tanto en hombres como en mujeres.
 
Si decides ser madre y padre debes estar lo suficientemente maduro por dentro y haber cuidado primero de ti para dar ahora a tu fruto. Y si no estás listo, toda prevención coherente y responsable es necesaria para prevenir abortos como anticoncepción.

Es un as patriarcal estructural la represión de la sexualidad femenina y la desvalorización de la maternidad, con ello queda presa y vulnerable la humanidad por la herida del abandono, el miedo, el desamor y la búsqueda constante de aceptación.
 
Sobre las mujeres que roban bebes considero que  no es el deseo de ser madres a cualquier precio y todo ese discurso contra la maternidad y la exclusión de esta parte de la sexualidad femenina la que debe iluminar tal comprensión.

Quienes roban bebés, etc... son seres humanos que temen ser abandonados o rechazados y buscan aceptación, reconocimiento, valía y atención ... esa precisa atención que les robo el patriarcado al secuestrar a su cuidadora principal: la madre y le privo del afecto seguro en la primera infancia.
 
Ay feminismo como dueles! Ay feminismo como te autoengañas! Quien pelea contra su útero está más cerca del patriarcado que lejos de él.



Liliana Castro Morato
Psicóloga en Servicios Profesionales para la Salud Primal  y el Bienestar Humano
Contacto: 3007253852


 
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