viernes, 10 de junio de 2011

ENCUENTRO CON MI SER MATERNAL (2)


La situación de HABIBA y su bebé de 15 meses, separadas arbitrariamente sin pensar en las consecuencias caóticas de la ruptura del vínculo madre/hijo me ha devuelto en el tiempo y permitido que fluya esta cavilación.

Las necesidades del bebé, sus derechos, sus sentimientos y emociones, el cuidado de su bienestar psicológico  deben ser una prioridad, y por ello me uno a la causa y le digo a el IMMF PERMITA QUE HABIBA AMAMANTE Y ESTE CON SU NIÑA YA!

La primera violación, lo peor que le puede ocurrir a cualquier criatura recién nacida es la separación de su madre, su hábitat normal. (Nils Bergman)


Evitar el sufrimiento en un niño o niña es sembrar bienestar colectivo e individual. Después de 10 años creo que si mis errores, aprendizajes y desaprendizajes pueden ayudar a los míos y a los otros; entonces no han sido en vano y han dado valía a mi humanidad.

Cavilo ahora:

Mi primer embarazo fue sin duda un proceso gestacional difícil... un camino recorrido con dolor los primeros 3 meses del rechazo hacia la aceptación, y mi corazón que en aquel entonces no danzaba bien ... ya había superado una "muerte súbita" que me llevo por 3 meses a una unidad de cuidados intensivos pero aún me acaecían síncopes que se hacían más frecuentes al ir creciendo mes tras mes mi vientre.

El bebé dentro de mí se recogía tras cualquier evento electrofisiológico y yo estaba llena de miedo, aunque no lo demostraba...

Tras un desembarazo de 35 semanas nació mi AMADO y VALIENTE bebé. Debido a los dos procesos de anestesia ( general durante el nacimiento + epidural post nacimiento) por recomendación de los especialistas que consideraban que mi corazón no soportaría el dolor - que al final si sentí - nació mi primer hijo pequeñito y deprimido, con un sistema digestivo que no funcionaba - eso me dijeron - y amarillito...

No lo vi sino a las 10 horas posteriores y ningún familiar logró verlo antes que yo, pues no permitían sino el ingreso de su padre y de su madre. El padre biológico irresponsable y ausente, y yo paralizada aún...

...recuerdo como llovía en ese Agosto del año 2.000 y cuando en silla de ruedas lograron trasladarme a la unidad de cuidado neonatal, pude conocer a mi bebé que parecía un "cristo crucificado" lleno de sondas y canalizaciones; me sentí tan culpable como impotente. Y mi ignorancia en aquel entonces, no me permitió ver y luchar por estar con él piel a piel brindándole la confianza, seguridad y alimento físico y emocional que tanto él como yo necesitábamos en ese momento.... 

Durante 11 días solo lograba verlo a las 7 a.m, 2 p.m y 5 p.m; por espacios de 30 minutos!!!.... y ni siquiera para abrazarlo y lactarlo, solo para verle, hablarle tras el vidrio de la incubadora;  y la verdad recuerdo que solo le cantaba una canción cristiana que mi madre me había enseñado rogándole a la vida y a Dios una oportunidad de amor entre los dos....

Yo estaba fuera del hospital desde el segundo día de su nacimiento y aún así, en medio de la lluvia y los ventarrones de Agosto; con una cesárea practicada hacia 48 horas deambulaba alrededor del Hospital para cumplir con los horarios institucionales e irme con el corazón destrozado a las 6 de la tarde para el apartamento de mi mamá al otro lado de la ciudad...

...cada día despertaba muy temprano para ir a verlo en horario de 7 a.m. cada vez que subía y bajaba del taxi se me salían las lágrimas por el dolor de aquella cesárea que me habían practicado, pero el deseo de verlo y estar al lado de mi recién nacido me hacían respirar con valentía y subir hacia el Séptimo piso de aquel Hospital en el barrio Lagos de Floridablanca, 

...pero él,  pequeño inocente y desamparado no sabía de mi osadía y esfuerzo diario... Sin duda se sintió abandonado, solo y preso de una angustia inimaginable que causó una herida primal, un impacto de por vida como referencia Nils Bergman, Michel Odent y Calsida Rodrigañez.

Cada día por 10 días partía del hospital a casa sin respuestas y solo el onceavo día logré tenerlo entre mis brazos y ponerle mi pecho - que por cierto - también había pasado por dolores, enrojecimiento e inicio de una mastitis dolorosa por aquella separación drástica que sin lugar a dudas, fue injustificada.

... cuando lo cargué lloré muchísimo y no lo entregué más, creo que pegarlo a mi pecho lo estabilizó y pude salir de aquel hospital ese día con él en mis brazos.  Posteriormente fueron noches largas de llanto, desnuda y con él pegado a mi pecho lo consolaba, sus manitas no cerraban, estaba tan estresado y ansioso, su llegada al mundo no fue cálida ni mucho menos tranquila...  algo me decía que debía hacerlo (cargarlo piel a piel, estar con él)  pero sin duda era torpe, temerosa e insegura;  ninguna de mis notas académicas me mostró el buen proceder. Era la lucha de mi instinto, los "conocimientos" y las recomendaciones sociales de crianza anti - natural; además presa de mis  miedos y mis sombras no logré ver en aquel entonces que su herida yacía dentro de él. 

Años después sentía e intuía dentro de mi que algo no andaba bien, pero no le daba un nombre.

Algunos por sus conductas agresivas y oposicionistas le decían rebelde, temperamental... luego a su escolarización y por sus síntomas le llamaron Hiperactivo; pero luego de escudriñar con consciencia mi interior y nuestra historia he de reconocer que mi hijo tiene una herida primal, la pérdida de la confianza básica que es para mí HOY más importante que eliminar, manejar, adiestrar su habilidad de atención y concentración para que rinda y llene las expectativas de la sociedad adulta que me incluye.

Recordemos que el término “periodo primal” lo acuñó Michel Odent en 1986 y se refiere a la etapa que cubre el periodo de desarrollo intrauterino, parto y primer año de vida extrauterina. Hasta hace poco había una total ignorancia sobre el efecto que tendría esa etapa de nuestro desarrollo en nuestra vida. Hoy yo lo sé.


Pero también sé, que aunque esa herida fue provocada y peor aún, mal tratada durante años de inconsciencia  e ignorancia emocional, el coraje que da ver, sentir y actuar con consciencia y sinceridad pueden abrir paso a nuevos caminos más claros y con esperanza.  

Y si delante de mi, ya no hay un pequeño niño sino un niño que se hace hombre, no hay más que llenarse de amor y coraje para afrontar nuestra verdad para romper con el miedo, la sombra y decidir un camino de bien estar desde dentro.

Nadie dice que es fácil, yo lo sé; pero es urgente y necesario. Por ello me uno a la causa y desde mi tierra, mi espacio, mi labor con la FUNDACION CAMINO CLARO expreso: Devuélvanle a Habiba su bebé YA!! 

Además alzo mi voz y siembro con mi accionar en la Fundación Camino Claro y a través de mi emprendimiento: SERVICIOS PROFESIONALES PARA LA SALUD PRIMAL Y EL BIENESTAR HUMANO en  la promoción del buen trato y el respeto desde el primer respiro, diciendo NO a todo tipo de violencia patriarcal y visibilizando por ello la VIOLENCIA OBSTETRICA que es evidente en este relato como en los relatos de muchas mujeres durante la gestación, el trabajo de parto,  la atención de SU parto y su puerperio inmediato.

Liliana Castro Morato
 
 
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