sábado, 26 de enero de 2013

IN-COMPLETUD


Que hay un vacío en tu corazón, una sensación de que falta algo en tu vida y que debes llenar con esto u aquello;
 
es un discurso que nos mueve, que nos hace creer que estamos mal por ello y que siempre nos lleva sutilmente al sometimiento de "quien mande"  que  al final tendrá la solución para llenarnos con sus bienes, productos,  servicios y dádivas.
 
Una sensación naturalmente humana que lejos de ser patológica, anormal o pecaminosa es una condición que nos invita a avanzar resilientemente hacia el autoconocimiento,  al encuentro con la propia historia, la aceptación, el disfrute y el sentido de lo gratuito e incondicional: la dignidad misma del ser humano.

Un valía incondicional que se violenta, se arrebata o se pasa inadvertida en este mundo cada día más artificial. 
 
Pero tal " pieza faltante" esta justa, plena y a la medida dentro de nosotros mismos.
 
 
No obstante, condicionados por la fuerza de la cultura, la crianza, la educación y el estilo de "quien manda" en esta sociedad patriarcal;  tal búsqueda rara vez la hacemos allí, andamos desconectados y la incompletud parece avergonzarnos.
 
Avanzamos sin consciencia  en búsquedas externas, terrestres o divinas y de alta cuantía económica la mayoría de las veces, con el afán de sentirnos y mostrarnos aberrantemente perfectos, buenos, libre de "pecado", exaltados, reconocidos y pertenecidos. 
 
Llenos de  discursos alejados de la verdad interior, con cuerpos fabricados y estilizados a fuerza de bisturí, spa y otros artilugios; rodeados de objetos que se han hecho necesarios a fuerza de esta sociedad industrial que cambia rápidamente de vitrinas y mostradores dejando en deuso lo que apenas adquirimos sin aún pagarlo, vendidos obviamente por "quien mande" alejándonos cada día de la felicidad instante y del goce u aceptación de quien somos en realidad: seres humanos que necesitan recrearse y amarse a si mismos para darse al otro y compartir.
 
Pero todo es un caos... pues buscamos la completud en el otro, en el afuera y egocéntricamente perdidos somos manipulados en nuestro afán de completud y felicidad perdiendo la esencia de la vida cada minuto en lo sencillo y lo grandioso de la  intimidad.  
 
Recuerda que en este blog, todas las cavilaciones son imperfectas, incompletas, mías y sin punto final.  
 
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