viernes, 25 de enero de 2013

EL NIÑO DESAMPARADO NO ESCUCHA SU LLANTO

Todo sufrimiento sucumbe en el ático pues si no el dolor permanente en la consciencia nos ahogaria ineludiblemente.

Hay tantos áticos como maneras de evitar el sufrimiento que nos causa sentirnos abandonados, desamparados, rechazados, no pertenecidos, desvalorados, etc.
 
Y luego de enviarlo a ese disociado lugar, cubierto de una fina y costosa cortina o tapete de la más alta calidad,  seguimos transitando solo las habitaciones de la casa que nos den su cálido confort aunque este sea aparente.

¿Pero que nos hace mirar hacia ese oscuro lugar donde esta lo que nos duele?
 
 ¿Acaso descubrir que no hay autoengaño que ilumine autenticamente una vida llena de máscaras y música de fiesta?
 
o ¿sentir que la melodía no acompaña el movimiento del propio cuerpo?

La mayoria de niños/as desamparados, abandonados o heridos que yacen escondidos en los cuerpos de adultos no escuchan su llanto,

este se ahoga trás el trabajo,  el hacer cotidiano, el consumismo compulsivo, los argumentos racionales, las búsquedas misticas o religiosas  y otros artilugios de la vida que nos alejan de intimar con nosotros mismos. Colocando otros nombres a la verdadera queja interior que ineludiblemente se refleja en nuestro cuerpo, que como decía la gran Alice Miller: "NO MIENTE"

Pero solo cuando logremos dedicar el tiempo necesario al niño/a desamparado dentro de si y le pregúntemos ¿por qué lloras? y atentos a su sentir nos conectemos con él... comprenderemos, fluiremos, creceremos,  viviremos...



 
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