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lunes, 18 de octubre de 2010

NO TODO SE ARREGLA CON PASTILLAS...

La ciencia en su afán por brindar a la humanidad la solución a diversas problemáticas nos envuelve en los artificios de la razón que hace olvidar a hombres y mujeres que somos seres socioafectivos; que si bien, muchos hallazgos científicos han contribuido al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, la medicalización de los eventos y características de la realidad cotidiana nos aleja del foco principal de su posible etiología (en algunos trastornos y/o enfermedades) , exacerbación y /o precipitación de múltiples síntomas como son, entre muchos; ansiedad, depresión, déficit de atención, agresividad, adicciones, fracaso escolar, trastornos disociales, oposicionistas, antisociales, impulsividad...

No todo se arregla con pastillas, y aún cuando algunos medicamentos minimizan el malestar que causan infinidad de síntomas, la calidad de vida y el logro del bienestar lo brinda la seguridad, confianza, calidez y afecto de un sano vínculo que propenda por nuestro mejoramiento físico y emocional.

Por ello, artículos como Madre o Vaca rechazado en la entrada anterior causa tristeza y enojo. Hombres, mujeres, profesionales y muchas personas alzaron su voz de protesta virtual con toda razón ante este ataque contra la Lactancia Materna. Primer y necesario vínculo que sostiene y afirma nuestra salud mental.

Desafortunadamente muchos somos proclives a soluciones fáciles, que no ameriten esfuerzo ni compromiso alguno en donde se requiera participación, acciones y actitudes hacia el bienestar del otro.

Desafortunadamente muchos nos cansamos de "dar" y tiramos la toalla antes que los cambios se vislumbren aunque se hayan iniciado pasos hacia la aceptación, el dialogo y el compromiso.

Desafortunadamente el sistema donde vivimos nos exige ser máquinas productoras, sonrientes, bellos y eficientes.

Desafortunadamente siempre queremos ganar y creemos que no alcanzar alguna meta en el tiempo estipulado es una perdida.

Desafortunadamente no le apostamos al amor, a los afectos ni vinculaciones, ya no creemos en nadie ni en nosotros mismos - además parece cursi y no es ciencia.

Entonces, preferiblemente se le da una pastilla al niño para que se quede quieto y deje de molestar, castigamos / maltratamos para educar (alienar), tomamos pastillas para dormir y para mejorar nuestro estado anímico, tomamos pastillas para sentir deseo y vivir una experiencia sexual, fumamos para disminuir nuestra ansiedad que inicialmente no fue causada por la ausencia de nicotina, embriagamos para escapar de la realidad; preferimos tener relaciones virtuales, robamos, secuestramos, engañamos para conseguir rápidamente lo que cuesta un montón de trabajo si somos honestos; cambiamos de pareja porque es más fácil que aceptar y convivir, damos leche de pote en vez de dar de mamar, culpamos a los otros de todas nuestras desgracias en vez de asumir nuestras responsabilidades, huimos de nuestros fantasmas en vez de afrontarlos ... en fin. ¡COMO NOS CUESTA VINCULARNOS!

Y es que para ello, se necesita valor:

Berraquera dicen en mi tierra Santandereana.

Berraquera para afrontar nuestra propia historia y aceptarla.

Berraquera para dejar de culpar a los demás.

Berraquera para decir adiós a nuestros fantasmas y encontrarnos a nosotros mismos.

Berraquera para darnos a conocer auténticamente y establecer vínculos más sanos con quienes nos rodean.

Berraquera para aprender de las nuevas lecciones de aceptación que nos brinda la vida y encontrar un nuevo camino controlando la ansiedad que muchas veces invade nuevamente, y nos invita desaforadamente a ponernos las botas y trajes viejos como lo expresa Jose Luis Cano Gil en éste artículo que recomiendo.

Hay que tener berraquera, porque no es fácil
pero estoy convencida
que ellos
nuestros NIÑOS Y NIÑAS
valen la pena.