jueves, 18 de febrero de 2010

NIDO DE AMOR: Quinta Parte. EL PADRE HOY

En ésta semana hemos asistido a las reuniones de padres y madres de familia en el colegio de nuestros hijos, allí las madres ofrecimos un fuerte aplauso a los varones que nos acompañaban, YA SE OBSERVAN PADRES EN LAS REUNIONES ESCOLARES!

Hace algún tiempo asistíamos en mayoría las mujeres a quienes se nos delegaba todas las funciones de cuidado y crianza de los hijos. Mientras un gran porcentaje de padres solo cumplían con "llevar" a casa una parte de su salario para que la esposa o compañera hiciera maravillas con tal porción; pues con el restante él se divertía con amigos, socializaba e incluso atendía sus infidelidades.

No obstante, aunque ésta situación ha mejorado, aún se evidencia un número alarmante de demandas por alimentos, demandas de paternidad para responsabilizar a los varones del producto de sus relaciones, y cada día se hacen más públicas las agresiones que padres hacen a sus hijos e hijas. Ésto son reflejos de la condición neurótica y la inmadurez emocional e incapacidad de amar de la sociedad y quiénes la componen.

En éste aparte, hablamos de la figura paterna. Figura representada por el varón, que transitado por una vida llena de vinculos, afectos y desafectos se ofrece o se separa de su descendencia en su papel como padre.

En la entrada anterior exponía: "Negar la existencia de nuestros padres y madres, es retener una cuota de amor para nosotros mismos. Si bien nadie nos puede obligar a amar a nuestros progenitores biológicos sólo por el hecho de la concepción, no podemos castigarnos ni culparnos por no haber sido bien amados por ellos".

Todos los seres humanos somos productos de la unión de un hombre y una mujer, sin embargo, ser padre no se reduce a una función biológica, se debe tener la intención de ser padre, el deseo de comprometerse y la acción coherente que se manifieste en el cuidado y vinculación del progenitor con el nuevo ser.

Reconocer que tenemos un progenitor aporta al autoconocimiento, pero tener un PADRE aporta al bienestar emocional y trasciende en el devenir de la vida.

La infancia hoy, esta envuelta en una disfunción familiar, muchos son los padres biológicos que no asumen su rol, abandonan aún desde el vientre materno a su descendencia, no apoyan a la mujer quien con dolor emocional inicia un camino donde el afecto y sus manifestaciones transcienden en la vida del bebé. Los pequeños nacen desprovistos de la figura paterna y con ello no hay completud en el desarrollo, mucho más si la madre producto del abandono de su pareja no se encuentra emocionalmente estable.

Para concebir un hijo se necesitan dos, tambien se necesitan dos para su desarrollo. Si durante el embarazo por ruptura en la relación de la pareja, el padre no puede acompañar a la madre y los acercamientos afectivos se limitan; al nacer el bebé, éstos límites deben traspasarse para el bienestar del recién nacido y el disfrute de los progenitores.

Si la madre sometida a exigencias tan dolorosas como el parto mismo o la cesárea y su recuperación, puede brindarse con devoción al bebé; el padre igual debe esforzarse por apoyar a la mujer hasta donde le sea posible y liberarla de preocupaciones como tareas domésticas, diligencias en pagos de servicios, compras y otras situaciones, con el fin de disminuir toda ansiedad y que ella pueda utilizar su energía en la satisfacción de las necesidades físicas y emocionales del bebé, y su recuperación.

En ese sentido, la labor paterna inicia con una empatía ante las necesidades de la madre que desembocaran en un vinculo de armonía para el nuevo ser. Si las relaciones de pareja son satisfactorias, éste es un factor saludable en el proceso de formación del carácter del infante, que debe identificar el amor, la satisfacción y la seguridad expresada en el contacto, la voz y la manipulación diferenciada del hombre y la mujer.

El padre calmará sus propios celos y contribuirá en el manejo de los celos de sus otros hijos si los tuviese. Emprenderá el camino hacia la ternura compartiendo con la mujer los aspectos de la atención y la crianza.

Resalto la labor de aquellos hombres que sin ser progenitores dan su legado a un nuevo ser. Un legado que va más allá de un reconocimiento paterno o una adopción donde se brinda al menor el derecho a un nombre, un apellido, una familia. A ellos se les llama PADRES porque más alla de ser proveedores brindan a sus hijos el tiempo, la ternura, la comprensión , el alivio emocional, la autoridad, la orientación, la protección y la confianza para que el niño/a se desarrolle plenamente.

Por tanto, el amor de padre es una actitud y un goce interno que se refleja en acciones comprometidas hacia el bienestar del hijo/a.

Más alla de los conceptos cotidianos y culturales, ser varón no es ser un macho inseminador sino desarrollar habilidades de esposo o compañero, y/o padre en el sentido expuesto anteriormente.

A las madres solas y a los padres solos que han asumido
la maternidad,la paternidad (crianza y educación)
de forma responsable y amorosa,
mi total admiración.
Publicar un comentario