martes, 25 de marzo de 2014

EN LA SEMANA MUNDIAL DE LA DOULA: MI CAVILACION.

Ser DOULA como lo expuse en esta anterior entrada ha sido un encuentro en mi búsqueda de saber hacer  y  renovación de prácticas que nutren mi profesión como Psicóloga desde lo Perinatal.

Una forma de comprender, empatizar, confiar y fluir con el poder natural femenino, especialmente la fuerza oxitocina que acompaña a cada mujer que desea y decide ser madre.
Servir a una mujer, acompañar, cuidar y apoyar en un momento de vulnerabilidad es vital no solo para ella sino para su cría. Y eso es lo que hace una Doula. Una guardiana de la mujer, de sus deseos y necesidades al momento del trabajo de parto, parto y puerperio.

Como dice Laura Gutman, toda mujer merece tener una Doula. Especialmente aquellas que no cuentan con una tribu o pareja responsiva a sus necesidades en este momento vital y de fragilidad para su bienestar.

Es importante aclarar, que desde mi punto de vista una Doula no reemplaza jamás a un marido empático y conectado con las necesidades de la mujer cocreadora de su crío. O a una pariente que cercana y conectada también lo sea.

Tampoco reemplaza el servicio sanitario que ofrecen los equipos obstétricos quienes están preparados para responder profesionalmente ante los eventos médicos que puedan suceder en el momento fisiológico del trabajo de parto, parto y puerperio inmediato. Ni las competencias de observación y valoración en salud mental que devienen de un psicólogo/a. 


Los prestadores de servicios de salud tienen responsabilidades legales además de los componentes precisos de sus códigos ocupacionales.

Siendo profesional de Psicología, mi responsabilidad legal no se limita a servir, acompañar o brindar confort: Doula. Por lo tanto, todo contacto con la mujer y familia gestante me envuelve las responsabilidades de un prestador de servicio de la Salud con componentes precisos del código deontológico de Psicología.

Reconocer lo anterior, da una perspectiva mas amplia para comprender los deberes, corresponsabilidades y limitaciones de las ocupaciones que rodean a las mujeres gestantes y parturientas.
En la semana mundial de la Doula, mi experiencia integrada del hacer de la Doula, mi formación como Psicóloga y mi inquieta alma activista de los Derechos Humanos especialmente Sexuales y Reproductivos provoca en mí  una cavilación que no se queda en un elogio a las Doulas sino en una exhortación a su nivel de discernimiento y responsabilidad; como en la conquista de/por los Derechos de las Mujeres.
Crudo y duro en el sistema consumista y capitalista que nos arropa, la Doula parece ser una ocupación atractiva para su venta y comercio; no quiero decir con esto que no tenga la Doula una remuneración merecida dada su vocación,  actividad y tiempo dedicado al servicio de las mujeres.
Sin embargo; creo que por encima de ello es imperante en el momento actual,  el continuo compromiso formativo y monitoreo  que le permita a las Doulas desde la comprensión del Ser biopsicosocial, un marco político laboral que la informe de su importante acción como agente y guardiana de  los Derechos pero también de sus deberes y límites.

La evaluación y mejoramiento de su formación, la sistematización y evaluación de sus prácticas es vital para lograr su inclusión y valoración de su ocupación. Sin embargo, observo con tristeza como llegan, se hacen y emergen nuevos cursos formativos sin un compromiso real,  político y laboral que geste cambios de impacto. Las Doulas que se forman quedan como islas solas haciendo según sienten, pueden y creen. Quienes lideran los cursos solo los ofrecen, los hacen, se silencian hasta el nuevo curso y no pasa nada. Un negocio más ahora del "boom de la humanización del parto y el nacimiento"
Celebro que una nueva semana mundial de las Doulas  llegue con un Asociado Nacional de Colombia y para Colombia. Pisando nuestra realidad sin idealismos desde la voz de las Doulas que ejercen en el piso colombiano. Hablando de Derechos y Política Pública. Fortaleciendo, compartiendo, nutriendo saberes, monitoreando y sistematizando prácticas pues solo la evidencia es la contundente herramienta para enfrentar las políticas públicas haciendo realidad cambios sociales.   

Hay mucho por hacer, Brasil nos da ejemplo que se puede y progresivamente el reconocimiento de este rol u ocupación se hace evidente si hay un compromiso común y visible.

Me gustaría y agradecería leer sus aportes y muy seguras controversias:

¿Sabía Ud. que existían Doulas en nuestro país?
 ¿Cómo podríamos enriquecer el proceso de formación y crecimiento de las Doulas en Colombia?
¿Es la Doula un agente político?  ¿activo? ¿pasivo?
¿Qué las diferencia de otros acompañamientos?
¿Las Doulas se ocupan solo de las mujeres que deciden ser madres o pueden acompañar en otras situaciones y procesos?
Recordando especialmente a Jackie Perez Sanjurjo  quien cavilaba conmigo sobre todo ésto.

Paz para ella en la eternidad.
Liliana Castro Morato
Psicóloga Educadora Acompañante Perinatal
suscrita a SALUD PRIMAL Y BIENESTAR HUMANO SAS
Contacto: 3007253852




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