lunes, 4 de octubre de 2010

¿QUIEN NOS ENSEÑA A SER PADRES Y MADRES?

SEGUNDA EDICION.
Los hijos son fuente de alegría, gozo y satisfacciones. Sus logros de día a día son un bálsamo de tranquilidad a la labor de muchos progenitores. No es equivocado expresar que la autoestima del padre y de la madre se enriquecen también de los logros de los pequeños, como también se golpea cuando en vez de satisfacciones nos generan preocupación, culpa e incertidumbre, y la sobreprotección o maltrato abiertamente físico u emocional aparecen en escena.

Muchos hemos creído que todo lo que somos como padres y madres lo hemos aprendido en el camino con los propios hijos, y en las llamadas "escuelas de padres o para padres" se expone que nadie nos ha enseñado a serlo y con ello justificamos errores y desaciertos, con la esperanza que con las charlas, talleres y actividades podemos encontrar un camino para ser mejores. Incluso algunos progenitores movidos por sus emociones se "sinceran" en el grupo de padres y madres evocando los malos momentos vividos pero tristemente en la mayoría de los casos, ésta "catarsis" solo llega hasta ese punto, y las dificultades vuelven a ser afrontadas de forma inadecuada... ¿pero cómo cambiarnos el "chip"?

Una cavilación para iniciar la confrontación y motivar a avanzar en el camino (si acaso, te identificas conmigo) y si no fuese así, una cavilación que vislumbre un horizonte distinto que quizás alguna vez quieras transitar:

Es falso que nadie nos ha enseñado a ser padres y madres. ¿Acaso no tienes historia? y es que no hay presente ni futuro sin ella. Y tu historia tiene historia, esa que se envuelve y se entrelaza con lo vivido sea grato o ingrato, y llegaste a ser padre / madre sin conocerla, sin ser consciente de ella para tener la oportunidad de aceptarla, sanarla y transformar tu percepción y concepción de vida, amor y vinculación.

De nuevo te invito a leer La Evolución de la Infancia de Lloyd deMause, un documento que despierta la consciencia, nos presenta cómo hemos tratado a nuestros niños y niñas, generación a generación. Lo que somos no es producto del azar, como tampoco podemos culpabilizar a la genética de todo lo que somos. No podemos lavarnos las manos como inocentes, pero sí como ignorantes de nuestra propia vida movida por hilos que parecemos no ver.

Nuestro bebé no ha nacido y lejos de la teta, ya tenemos todo lo que el bebé necesita para comer!!, lejos de mimos y miradas en abundancia, ya tenemos todos los juguetes de estimulación temprana de la "mejor" marca infantil desestimando que la mejor eres TU mamífera madre. Y la importancia de la pareja en este momento para cambiar hasta la genética misma con el cuidado y afecto manifestado.

Genética, vivencias pasadas y presentes se unen como fuertes determinantes, pero ésto no quiere decir que estemos determinados.

Los futuros progenitores que tengan la valiosa oportunidad de despertar ANTES de osarse a ser padres y madres podrán sin duda amar y educar con consciencia y valentía.

Los que son progenitores y despierten podrán verse y tomar progresivas decisiones derribando paulatinamente miedos y prejuicios. Transformando con consciencia pensamientos y discursos que moldean temperamentos y conductas más allá de la genética misma.

Parece imposible y muchos defensores de lo biológico - genético sonreirán, pero aún así lo creo posible. El siguiente vídeo muestra en ratas como el cuidado materno puede provocar cambios en la genética.

¿Será que en nosotros (humanos narcisitas y egocéntricos) esto no puede suceder? ¿Que lo impide? Cavila conmigo al respecto.

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